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miércoles, 22 de enero de 2014

Las mariposas de Gaultier / The butterflies of Gaultier

Cuando vi la colección de primavera de Jean Paul Gaultier, un delicioso mundo construido alrededor de esa misteriosa criatura llamada mariposa, intenté definir la alta costura, y apenas logré encontrar las palabras para explicar lo que significa para mí. Es la reina de las modas, cuyas horas de trabajo convierten las ropas en auténticas obras maestras. Cuando miras fijamente a esas magníficas modelos de andares felinos, no estás pensando en ponerte esas obras de arte. Incluso si pudieras permitírtelas, ¿cuándo encontrarías la ocasión perfecta? ¿Cuál es entonces el sentido de la alta costura, si no vas a poder llevar nunca esos maravillosos conjuntos? El arte es el único argumento que apoya estas preciosas creaciones hechas a mano, tan bonitas como fútiles.











When I saw the Spring's collection by Jean Paul Gaultier, a delightful world built around that mysterious creature called butterfly, I tried to define haute couture, and I could hardly found the words to explain what it means to me. It is the fashion's queen, hours of work that become clothes into authentic masterpieces. When you stare at those magnificient models with their feline walking, you are not thinking about wearing those pieces of art. Even if you can afford them, when would you find the perfect occasion for them? Then, what is the sense of haute couture, if you can never wear those wonderful outfits? Art is the only argument that support these precious handmade creations, as beautiful as useless.  

miércoles, 8 de enero de 2014

Algo de inspiración para el año nuevo / Some inspiration for the new year

Después de un par de semanas de ausencia (es Navidad, ya se sabe), he estado meditando sobre qué tipo de post sería la mejor opción para dar la bienvenida a este nuevo año. Una recopilación de fotos, que resumen el espíritu de este blog, parece ser una introducción adecuada para un año lleno de moda, vintage, fotografía y estética, pura estética. Espero que disfrutéis leyendo sobre este fascinante e inspirador mundo tanto como yo disfruto escribiéndolo. 

After some weeks of absence (it's just Christmas, we know), I have been wondering about which kind of post would be the best choice to welcome this new year. A compilation of photos, which sum up this blog's spirit, seems to be a proper introduction to a year full of fashion, vintage, photography and aesthetic, pure aesthetic. I hope you enjoy reading about this astonishing and inspiring world as much as I do writing it. 











lunes, 12 de septiembre de 2011

La búsqueda del zapato endemoniado

Escribo este post por empatizar con aquellas personas a las que, como a mí, se les mete en la cabeza comprar una determinada cosa, y mueven cielo y tierra las veces que haga falta hasta conseguirla. En mi caso, se trataba de unos preciosos mocasines de charol marrones de Massimo Dutti.




Aunque su excesivo brillo me echó atrás en un primer momento, al poco tiempo me di cuenta de que era justo lo que necesitaba: un zapato plano, ligeramente formal, que fuese con todo y con un toque masculino sin dejar de ser favorecedor. ¿El problema? Que medio Madrid debió pensar lo mismo que yo, porque me recorrí al menos 5 tiendas buscando los dichosos zapatos, y nada, no quedaba mi número en ninguna. Finalmente una amabilísima dependienta me los buscó por Internet, para averiguar que sólo quedaba un par en Majadahonda, lugar que me pilla un tanto lejos.

Decidí tirar la toalla y buscar algo parecido en otras tiendas, pues tampoco es que sean el colmo de la originalidad. Miré en todo tipo de marcas: Lotusse, Gloria Ortiz, Zara, H&M, Uterqüe, Antonio Parriego, Castañer... Tenían mocasines sí, pero o eran de un color horrible, o tenían el empeine tan largo que mis pies parecían barcas, o eran de ante y similares tejidos que disminuyen mucho su esperanza de vida. En realidad, era de esperar que no encontrase nada si tenía un criterio de búsqueda tan fijo. Al final, acabé comprándome el mismo modelo de zapato pero en color negro. Preciosos igualmente, pero no de aquel marrón-rojizo que tanto me había llamado la atención.


Toda esta historia os la cuento para que cuando se os meta entre ceja y ceja algún determinado artículo, no seáis tan impacientes como yo, porque resulta que los dichosos zapatos aún estaban disponibles on-line, pues Massimo Dutti acaba de estrenar las ventas por Internet hace una semana. Y un plus: te da ideas de cómo combinarlos.


Fotos: www.massimodutti.com


martes, 4 de enero de 2011

Feliz 2011


Ante todo, desearos un feliz año nuevo. Espero que hayáis comenzado estos primeros días con buen pie, y con esa alegría y entusiasmo que se tiene en esta época del año, donde los nuevos propósitos son los protagonistas. He pensado compartir los míos con vosotros, aunque estoy convencida de que coincidiremos en más de uno:

  1. Ser constante en los estudios: llevo toda mi vida estudiando en el último momento, pasando los días pre-exámenes empollando unos bloques inverosímiles de apuntes y sobreviviendo a base de cantidades ingentes de cafeína. Los resultados no han sido malos (parece ser que trabajo mejor bajo presión), pero mi alma y mi cuerpo los sufren. Así que, aunque los horarios ilógicos que tengo este año no me estén dando mucha tregua, ahora que vienen los exámenes de febrero espero ser capaz de cambiar en este aspecto.
  2. Dejar atrás el pasado: aunque me refiero a unos hechos concretos, en general he de admitir que soy una de esas personas a las que les encanta analizar sus actos y los ajenos, buscando múltiples razones y consecuencias, hasta que de tanto retorcerlos y deformarlos acabo por no distinguir lo que realmente pasó. Supongo que es una de esas cosas intrínsecas e inmutables en un ser humano, pero por pura salud mental debería aprender a quitarme esta manía.

  3. Iniciarme en la costura: aunque he hecho mis pinitos con detalles en sombreros, pecheras y un par de faldas, me gustaría aprender a manejarme de verdad con la máquina de coser. Tengo un montón de ideas apuntadas a las que me gustaría dar forma, supongo que será cuestión de pedir un poco de ayuda a mi madre y destrozar las primeras telas. La práctica hace al maestro, ¿no?

  4. Volver a nadar: las posibilidades de que lleve esto a cabo son bastante remotas, pero de la fe también se vive.

  5. Ser menos impulsiva: mi excesiva habilidad verbal hace que muchas veces meta la pata y dé una imagen totalmente contraria a la que quiero dar; dicho en cristiano: soy una bocazas. Si consigo aunque sea por un día pensar dos veces lo que voy a decir consideraré este propósito cumplido.

¡Y no se me ocurren más! Aunque creo que con esto es más que suficiente, que por inflar la lista con chorradas no voy a sufrir una metamorfosis (ni quiero, porque oye, cada uno es como es; que tiene que haber de todo en la viña del Señor). Así que ahora decidme, ¿cuáles son vuestros propósitos para este nuevo año 2011?

Foto: vestido vintage de los años 20, regalo de cumpleaños de mi querida abuela, junto al tocado que os mostraré cuando recupere mi cámara de fotos. La sombrilla, aunque proviene de su propia casa, debe tener más o menos los mismos años. El chal es herencia de mi madre y el colgante es de H&M.

martes, 12 de enero de 2010

Nuevo premio y mini meme


Lo primero muchas gracias a Syd por el premio, es un honor saber que escribiendo además de expresar tu opinión y tus intereses haya alguien que disfrute leyéndolo. Y un plus: el premio va con meme incluido. Seré una egocéntrica hasta la médula pero me encanta esto de conceder pequeñas entrevistas sobre mi persona, supongo que porque me ayudan a conocerme y describirme a mí misma, algo que en general me cuesta horrores.

La propuesta es sencilla: escribir 7 cosas que te encanta hacer. Aquí van pues:

  • Dar paseos interminables por Madrid. Me encanta andar, es de las pocas formas de hacer ejercicio con las que disfruto, y es lo que más me ayuda a desconectar, a sentirme bien conmigo misma y a apreciar lo que me rodea. Mi ruta preferida es ir dede Ciudad Universitaria hasta Atocha, pasando por todo el centro: Moncloa, Plaza de España, Gran Vía, el Paseo del Prado... Observar los majestuosos edificios del centro, las tiendas y, sobre todo,a la gente que pasa a mi alrededor, su aspecto, sus gestos o su forma de andar es uno de mis grandes vicios en esta vida.
  • Esto va unido a lo primero: las largas caminatas no son lo mismo sin una parada en el Starbucks, donde saboreo un delicioso Mocca Blanco leyendo un buen libro.
  • Experimentar nuevos conjuntos en mi armario. Ya puestos haciendo pequeñas recolectas en el de mi hermana, mi madre, mi abuela o incluso mi padre. Soy una acaparadora que bebe de todas las fuentes, incluyendo la inspiración, que puede venir de cualquier sitio. Las mejores ideas las voy apuntando en un cuaderno que luego consulto en momentos de baja inspiración. Me gustaría mostraros algunos más a menudo y de veras admiro a los bloggers que cuelgan sus outfits diarios, por una habilidad para utilizar la cámara y el espacio de la que yo desde luego carezco.
  • La música. Sé que a todo el mundo le gusta, pero en mi caso es más una forma de explorar lo que me rodea y a mí misma, es un catalizador de mis emociones. La vida gana mucho con una buena banda sonora y cualquier sentimiento o experiencia siempre marcará más con una canción adecuada que lo acompañe. Al igual que con la ropa, me encantan varios estilos de música (aunque con clara preferencia hacia el pasado), simplemente tiene que decirme algo. Una buena melodía de country blues de los años 20 puede transmitirme tanta fuerza como una ecléctica y deprimente melodía de Radiohead o una intensa ópera cantada por Pavarotti.
  • El vintage. Soy retro hasta la médula. De hecho me he ganado en la universidad el apodo de "lady Canterbury", porque al parecer visto, leo y me interesan las mis cosas que cualquier dama inglesa del siglo XIX (algo con lo que yo no estoy del todo de acuerdo, pero admito que oírlo me divierte). La pasión por las antigüedades me viene de familia y la ilusión de rescatar un objeto o una prenda olvidada desde hace años y darle un nuevo uso en el presente no tiene precio.
  • Leer. Desde pequeña devoro los libros, son los responsables de mi obsesión por la expresión escrita y hablada (porque sí, soy una cotorra de tomo y lomo). Es increíble cuando una historia te engancha y no puedes parar de leer, aunque te duela la cabeza te escuezan los ojos y te tengas que levantar en un par de horas. Aunque de cada libro he extraído algo que me ha hecho crecer como persona, hay algunos que perduran en mi memoria: "La ciudad de las bestias" de Isabel Allende, "El cuento número trece" de Diane Setterfield, "De todo lo visible y lo invisible" de Lucía Extebarría, "Rebecca" de Daphne du Maurier, "Buzón de tiempo" de Mario Benedetti, y una lista interminable que no pongo por completo, pues ni mi memoria ni vuestra paciencia dan para tanto.
  • Estar con mis amigos. Soy una persona independiente, muchas de mis aficiones están destinadas a practicarse en solitario y me encanta (demasiado quizás) reflexionar conmigo misma. Pero mis amigos son como el oxígeno. Estar un tiempo sin verles, sin reírme con ellos, sin compartir experiencias y opiniones hace que el resto de mi vida pierda una buena parte de su sentido. Me harto de mí misma y me gusta la gente que me rodea. He tenido la suerte de dar con algunas increíbles personas que me han hecho sonreír aun en los momentos más deprimentes, y unos cuantos minutos con ellas hacen que la vida se tiña no de rosa, sino de todos los colores del arco iris, por muy cursi que suene.
Bueno, supongo que Syd o el que iniciase el meme no esperaba toda esta perorata, pero es lo que tiene cuando le pides a una cotorra con ciertos problemas de identidad que indague por los recovecos de su persona.

miércoles, 6 de enero de 2010

Las devoluciones de Navidad


Lo primero de todo:
¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!

Espero que hayáis cogido la entrada del 2010 con alegría y esperanza, y que os hayáis marcado unos buenos propósitos que por supuesto cumpliréis jeje.
Hoy día de Reyes ha sido un tanto extraño en mi familia. Por una serie de problemas no hemos podido celebrar este día como estamos a costumbrados a hacerlo. Mi familia es de tradiciones, y cuando nos sacan del sota-caballo-rey, pues nos despistamos de forma alarmante. Durante 23 años la noche de Reyes dormíamos todos en la casa de mis abuelos y cenábamos algo sencillo: unos emparedados, huevos fritos, tortilla y de vez en cuando restos camuflados de las comidas de Año Nuevo (creedme, en esa casa la nevera es como un campo de minas, hay que tener sumo cuidado para no salir intoxicado). Después dejábamos los zapatos y un cartelito con nuestro nombre para indicar a los Reyes el sitio donde debían dejar los regalos; mis tíos nos despachaban a dormir y después de una larga sobremesa colocaban todo con mucho sigilo. Parece un plan sin nada especial típico de cualquier familia española, pero hay que tener en cuenta que mi familia es MUY numerosa, y que éramos unos 10 niños los que por aquel entonces dormíamos juntos con toda la ilusión, poniendo el oído para ver si llegábamos a escuchar llegar a sus majestades. Al día siguiente, bajar por la escalera y ver a través del cristal tantísimos regalos juntos, pues todos nos regalamos algo y somos unos 30, es una de las imágenes más bonitas que han quedado grabadas en la memoria.
Con el tiempo creces y la cosa pierde algo de magia, pero creo que todos mantenemos siempre esa ilusión en estos días. Por eso me fastidia que este año no haya podido celebrar el plan clásico, que sólo haya comido con mis abuelos y algunos primos, y que aún no haya visto mis regalos (y parece que hasta las 11 de la noche nada monada).
En cualquier caso, regalar a tantas personas es bastante difícil, pues tienes un presupuesto limitado y no siempre es fácil acertar con los gustos de cada uno. Creo que todos hemos tenido que poner esa pequeña cara de falsedad ante unos regalos que no nos gustan nada, y por mucha confianza que haya, siempre es difícil decirlo (demos gracias al gran invento del ticket regalo). En mi caso, a las chicas se empeñan en regalarnos accesorios y camisetas a veces de dudoso gusto. Y sí, unas veces me nutren el armario divinamente, pero otras no puedo evitar pensar: ¿te has fijado alguna vez en cómo voy vestida? Aunque elegidos con la mejor intención, me caen bolsos brillantosos de colores oscuros, cuando en mi armario debe haber 5 prendas negras contadas; o cinturones de cuero negro que parecen sacados de una tienda de sadomasoquismo, cuando el día anterior me señalaban mi pasión por el vintage. Y si no las tallas, que mi abuela nos ve a todos hermosos, porque siempre me caen abrigos de indudable calidad y gusto, pero unas cuatro tallas grandes.
Dudo que mi caso sea único, y la verdad me hace muchñisima gracia ver a la gente el 7 de enero en las tiendas cambiando la mitad de los regalos, juntadas a otras tantas que se van de rebajas con el dinero recolectado.
En fin, que no es un tema inaudito o trascendental, pero es una de una de esas cosas tontas que se comparten en cualquier casa y que hacen recordar la magia de una de las noches más bonitas del año, y la ilusión de regalar y recibir.

P.D.: he encontrado una página sobre curiosidades de la Navidad en el mundo. Siempre es interesante saber las costumbres de cada país. Pinchad si queréis echar un vistazo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Las mejores vestidas de los Premios Emmy 2009

Los "Oscar de la televisión" se entregaron el pasado 21 de septiembre en el Nokia Theatre de Los Angeles, California. Y, por tanto, fue la ocasión perfecta para que varias caras conocidas de la televisión estadounidense circularan de nuevo por la alfombra roja con sus mejores galas, mientras nosotros esperábamos ansiosos a relamernos con las críticas. Yo siempre me quedo con ganas de expresar las mías a los cuatro vientos, pero nunca llego a tiempo, y cuando me decido los vestidos en cuesión están ya tan comentados que pierde toda la gracia. Sin embargo, la 61ª edición de los Emmy aún está bastante fresca, por lo que he aquí mi lista de los mejores y peores vestidos, propia y totalmente discutible (y dividida en dos posts porque la asistencia este año ha sido alta y hay mucho que comentar):


Aunque el floripondio del hombro no acaba de entusiasmarme, el vestido de Jennifer Carpenter me ha llamado la atención desde el principio por su combinación negro-nude y, sobre todo, por la curvilínea y extremadamente femenina figura que logra. Olé.

Mila Kunis nos brinda un ejemplo de cómo llevar un largo diferente sin perder un ápice de elegancia. El color le sienta de maravilla y los complementos, el peinado, y el maquillaje logran un acabado perfecto.



Quién diría que esta es la misma Drew Barrymore que hace unos año iba hecha un cromo a todos los eventos con unos estilismos grunge imposibles que hacían daño a la vista. Claro que a todos nos pueden cambiar los gustos de un extremo a otro. Ahora ella suele optar por vestidos en tonos pastel estilo "cuento de hadas" que, aunque como éste pueden rozar el extremo de lo cursi para muchos, la hacen brillar como nunca.


Por regla general los vestidos amarillos me dan urticaria, no por el mito de que dan mala suerte, si no porque me resulta un color demasiado chillón que no favorece demasiado. Pero el tono limón del vestido de Jennifer Love Hewitt se salta mis prejuicios. Sencillamente adorable.

Sandra Oh se coloca también en los puestos más altos, por saber llevar un vestido de pedrería de forma natural y elegante.



Si hay una idea clave que perseguir si quieres triunfar en un evento, es la sencillez. En vez de complicarse la vida con estilismos explosivos y artificiales, mejor hacer como Cat Deeley y optar por un vestido clásico que resalte la belleza natural. Es la mejor forma de brillar con luz propia.

Hay gente a la que no le va lo de ir de mesa camilla y opta por diseños que destaquen bien la barriguita del embarazo (mañana veremos un claro ejemplo), pero a mí me llega a resultar un tanto extraña la figura desproporcionada que se consigue, por lo que doy mi voto al look de Kourtney Kardashian: potencia un pecho que vive su mejor época y evita parecer un merengue con un color oscuro que además destaca el brillo de su melena.



Vale, sé que esta última aportacióna a la lista deja clara mi excesiva preferencia por los tonos nude, pero es que no puedo resistirme a la luz que consiguen. La opción de Rose Byrne al principio me pareció de un vuelo excesivo, pero me encanta como lo combina con la cartera en tono oscuro y el cabello miel totalmente liso (por cierto una forma espléndida de evitar un resultado demasiado edulcorado).


Y para finalizar un pequeño caso aparte: Olivia Wilde.


Al principio pensé que era la columna vertebral de la actriz, ¡pero no! Es la cremallera del vestido. A ver, vale que se trata de un escote un tanto rebuscado y que había que sujetarlo de alguna forma, pero no me creo que a los diseñadores de Marchesa no se les ocurriese otra forma un poco menos cantosa. ¡Al menos ponla en un lateral! En cualquier caso, admito que el diseño con aires vintage es precioso, que el maquillaje y el peinado lo aderezan de la mejor forma posible y ¡que le sienta de fábula! Así que paso por alto el detalle práctico de la cremallera y le doy el primer puesto.

Y si queréis ver a las peores vestidas y a las que se quedan a medio camino pasaos por aquí mañana a degustar el segundo post.

martes, 4 de agosto de 2009

Londres



Londres, Londres... ¿Cómo describirla? Si tuviese que limitarme a un solo adjetivo no lo dudaría un momento: ecléctica. Es la única palabra que puede reunir a los veraneos de la alta sociedad en la campiña con las tribus suburbanas y la moda grunge. Porque sí, resulta bastante paradójico que este país que nos inspira con sus gabardinas de cuadros y sus trajes de príncipe de Gales sea también la cuna de lo mejorcito de la música indie y el punk. Se trata de un lugar que conserva un aire victoriano en sus cafeterías y sus edificios, por los que pasa gente vestida con combinaciones tan alternativas que rozan lo imposible. Es extraño y a la vez encantador.


Yo ya había visitado esta ciudad en otra ocasión, pero no tuve tiempo de verla como se merecía. Y no hablo sólo de los muchos monumentos y calles a los que con suerte pude echarles una ojeada, sino también de la gracia del ambiente londinense que, si bien es difícil apreciarlo en los cinco días que he estado esta vez, no digamos ya en una tarde.

En la fuente de Trafalgar Square. Camiseta exterior y falda vintage,
camiseta interior de Oysho, sombrero de El Corte Inglés, bolso del rastro de Madrid.

Si hay algo que realmente me enamora de esa ciudad, son esas estrechas casitas tan famosas del barrio de Notting Hill, pero que en realidad están presentes en muchas más calles. Con flores en las ventanas, puertas de colores y verjas negras; generalmente próximas a los grandes parques de la ciudad. Sencillamente encantadoras.

Y, para insistir en el carácter variable de la capital, no es necesario irse muy lejos para pisar el famoso Soho, con tiendas archiconocidas tipo Pepe Jeans, Diessel o Miss Sixty; y otras no tanto pero que sorprenden por la variedad de sus productos. Y si te subes al metro y dejas la ilógicamente alta cantidad que te piden por tan solo un viaje (4'80 libras, para ser exactos) puedes aparecer en un lugar tan memorable como Candem. No creo que sea necesario describirlo, tan sólo basta decir que con tales tiendas para elegir, es normal ver a sus habitantes vistiendo de forma tan variada. Y si te vas a Whitechapel, en vez de encontrar como yo esperaba los restos del popular y desgraciado barrio tan conocido en la época victoriana, sentirás que acabas de aterrizar en la India, y más si eres la única occidental en un radio de un kilómetro.
En una tienda de White Chapel, comprando unos
zapatos tradicionales de la India tras un pequeño
percance con los que llevaba. Vestido y collar vintage,
sombrero de El Corte Inglés.
Siempre me ha encantado observar a la gente que pasa a mi alrededor: sus caras, sus gestos cómo van vestidos, cómo andan, cómo hablan... En la localidad en la que yo vivo eso resulta bastante aburrido teniendo en cuenta que a la mitad de la gente que te encuentras ya la conoces o, si no es así, se parecen mucho. Por eso me gusta tener que ir a diario a Madrid. Sin embargo, aunque siendo una capital sempre se goza de bastante diversidad, estoy convencida de que por aquí tenemos mucho más miedo a ir diferentes. En Londres pasa casi lo contrario: lo diferente es ir normal. La fiebre del vintage está mucho más extendida que por aquí, por lo que es mucho más fácil encontrar tiendas de ese tipo y a un precio muy razonable. También parece estar muy de moda el revival de los 80, como ya dictaron las pasarelas: americanas con chapas, materiales y colores chillones, mezclas de estampados imposibles, pantalones pitillo... Es fácil encontrar clones de Keith Richards por todas partes. Y justo al lado, señoras y caballeros elegantísimos que parecen venir de un partido de polo.

Lo dicho, se trata de una ciudad pluricultural en la que puedes encontrar de todo y además bien mezclado. Sin embargo, es algo de esperar en una metrópoli que lleva bastantes años vigente. En cierto modo es como cualquier otra capital, y comparándola con la nuestra, pues bastante más grande y plural. Claro que hay que tener en cuenta que, a diferencia de Madrid, Londres es el centro urbano de Inglaterra desde prácticamente su fundación y que, al fin y al cabo, cada ciudad es distinta, y que aunque debido a ese fenómeno llamado generalización todas tienen rasgos comunes, cada uno posee un encanto particular. En el caso de Londres, salta a la vista en cada rincón.
P.D.: Soy consciente del período latente en el que se halla mi blog, pero sabiendo que en verano todo el mundo anda desperdigado (yo incluida) posteé bastante poco. Prometo que en septiembre, cuando me asiente y vuelva a mi vida cotidiana, actualizaré más a menudo, porque la verdad es que os he echado de menos.

lunes, 13 de abril de 2009

Invierno primaveral

Supongo que estos días casi todos hemos dejado los blogs algo muertos con la Semana Santa. Creo que es el primer año que he disfrutado plenamente de estas vacaciones porque, a decir verdad, me suelo aburrir como una ostra. Como casi todos los años, las pasé en La Granja de San Ildefonso, en Segovia, donde tenemos una casa para los fines de semana. Sencillamente me encanta, es el lugar perfecto para relajarse, en un pueblo precioso con un rico patrimonio (aunque eso sí, lleno siempre de turistas) y al lado de la montaña. Aunque tanto rélax puede llegara rozar el aburrimiento, está bien para ir de vez en cuando para desconectar. La vivienda es una buhardilla que se añadió a un antiguo caserón que luego fue un colegio y, años después, se dividió en varios pisos. Aquí os enseño la única foto que tengo a mano, de la sala de estar-salón-comedor (no hay demasiadas paredes que digamos):

Pero sin duda, lo más especial de estas vacaciones ha sido la inesperada nevada. Me levanté con los tejados cubiertos por un palmo de nieve, como en plena Navidad. Jamás había visto nevar durante veinticuatro horas seguidas y mucho menos en abril. Menos mal que iba preparada...

El gorro y los guantes a juego son de mi madre, de hace ya unos cuantos años; al igual que el jersey, que aunque me va como unas cuatro tallas grande queda bastante bien remangado. El pañuelo es de Oysho, los pantalones de Mango y los botines, aunque no se aprecien demasiado bien, de Stradivarius. El abrigo, que ya os enseñé antes, es de Zara.

También me veo obligada a mostraros esta foto que es, como mínimo, impactante.


Resulta que en La Granja es típica la llamada "procesión del silencio" formada sólo por costaleros, un paso que representa a Cristo en un ataúd de cristal y una saeta especialmente triste de fondo. Ver a hombres cargar con cruces que casi les doblan en tamaño, por las cuestas del pueblo y con los pies descalzos es ya de por sí impresionante, pero si es por la nieve ya alucinas. Todos esperábamos que la procesión se anulase, pero tan sólo no salió el paso y la orquesta, que se quedó dentro de la iglesia. Aunque hicieron un recorrido bastante más corto de lo normal, el hecho de atraverse a salir descalzos por la nieve ya resulta increíble.
En fin, ya mañana vuelvo a las clases y con ello a la vida cotidiana. Transporte público, exámenes, apuntes, trabajos... Pero también escribir posts, visitar todos vuestros blogs, empaparse de moda, y sobre todo, diversión, mucha diversión.

miércoles, 1 de abril de 2009

Moda ilustrada




Hace ya un tiempo encontré entre los cajones un cuaderno de dibujo, fechado en 1955. Estaba lleno de retratos a lápiz; simples bocetos, pero con un encanto irresistible. Cundo le pregunté a mi madre me dijo que pertenecía una artista amiga de mis abuelos que vivía en el piso de al lado.
A parte de la belleza de los dibujos, me hizo especial ilusión encontrarlo porque era un registro precioso de la estética de la época: rostros estilizados, cuerpos finos, blusas entalladas a la cintura combinadas con faldas de vuelo extremo, pelo impecablemente recogido... ¿Y para los hombres? Colores sobrios, trajes holgados, sombreros, pelo engominado hacia atrás...
En realidad, la moda no ha cambiado mucho con los años. Y si no fijaos en estos otros:



¿Es o no fácil encontrar hoy en día a una mujer yendo a la oficina con falda de vuelo, jersey de cuello alto y corte bob? Y al ver el segundo dibujo, con el gorrito ancho y las pulseras, ¿no os suena, por ejemplo, a la colección de Dsquared2 para el próximo otoño-invierno 2009?
Al fin y al cabo, es cierto aquello de que todo (o casi todo) está inventado en el mundo de la moda femenina, y que las nuevas temporadas son simples giros de las antiguas tendencias. Aunque yo creo que la revolución de cara a años posteriores, allá por los 70 - 80 en adelante, fue la que trajo la nueva estética hippie (y después el grunge). Parecía que la gente estaba cansada de esas blusas y trajes tan bellos como incómodos que la amiga de mi familia ilustró, y se decantaron por las camisetas con prints de grupos musicales, los vaqueros desgastados y las chaquetas de cuero.
¿Y hoy en día? Pues yo creo que hay un poco de todo. Estamos en la era de la mezcla, los tiempos en los que acertamos combinando botas moteras con vestidos de bailarina, túnicas orientales con vaqueros y tacones, leggings de PVC con blusas de gasa y lentejuelas. Bueno, había que disimular de alguna forma el plagio, ¿no?
Aquí os dejo un par de dibujos más, aunque uno de ellos sin acabar.


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