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jueves, 28 de agosto de 2014

Un comodín llamado terciopelo / A joker called velvet

Aunque hace todavía demasiado calor para pensar en llevar cualquier tipo de chaqueta o bota, no he podido evitar ir comprando algunas cosillas para la nueva temporada. Como muestra de ello, acabo de adquirir esta maravillosa americana de terciopelo en Massimo Dutti. Sencillamente me enamoré de su precioso color verde botella nada más verla... Ya os he enseñado alguna vez varios outfits con una americana color burdeos también de terciopelo. Ha sido uno de mis básicos más básicos durante mucho tiempo, pero este año empezó a lucir algo deteriorada, así que no se me ocurre mejor sustituto.
Although it is still too hot to think about wearing any kind of jackets or boots, I could not avoid to buy some new stuff for the new season. As an example, I have just got this amazing green velvet blazer from Massimo Dutti. I  just  fell in love with its gorgeous bottle green color from the very first time I saw it... I have already showed you some outfits with a bourdeaux blazer made of velvet too. It has been one of my most basic basics for a long time ago, but it started to look a little damaged this last year, so I cannot imagine a better substitute.



Lo que me encanta del terciopelo es que puede quedar bien tanto con outfits formales como con otros más casual. Si lo combinas con encajes y sedas, consigues un efecto decadente y bohemio, pero si eres partidaria de looks algo más pulidos puede funcionar también, combinándolo con piezas de inspiración masculina o directamente en un total look. Tan solo trata de evitar el "efecto circo", que llega cuando mezclas terciopelo con prendas estructuradas y/o de colores muy brillantes.
What I love about velvet is that it can work either for formal outfits or for more casual ones. If you combine it with lace and silk, you get a decadent and boho effect, but if you prefer to wear more polished outfits it can work too, combining it with male-inspired pieces or directly in a total look. Just try to avoid the "circus effect", which comes when adding velvet plus structured and/or brightly coloured clothes.










¿Y respecto a los colores? Personalmente prefiero los más oscuros, en negro, verde botella, marrón, burdeos... Las versiones más claras pueden funcionar también, pero normalmente los reflejos tan bonitos que produce el terciopelo son mucho más impactantes con colores oscuros, especialmente en los total look (echad un vistazo a la temporada O/I 2014 de Ralph Lauren, ya que sus propuestas, como el traje rojo que os sugiero, son auténticas maravillas).
What about the colors? Personally, I prefer the darkest ones, like black, bottle green, brown, burgundy... The lightest versions can work too, but usually the beautiful reflections that the velvet produces are more shocking with dark colors, specially in total looks (take a look to the Ralph Lauren's F/W 2012 season, since his proposals, like the the red suit I suggest you, are authentic marvels).



 

lunes, 9 de diciembre de 2013

La clásica moda masculina / Classic men's fashion


Roger Sterling (John Slattery) and Don Draper (Jon Hamm) from "Mad Men".
 Hay algo que me encanta de la moda masculina: nunca cambia demasiado. Lejos de resultar aburrida, siempre conserva una base elegante y clásica, con accesorios más o menos extravagantes que den el toque final. Estaba pensando sobre esto después de ver mis dos series favoritas del momento: "Mad Men" y "Boardwalk Empire". Si comparas sus respectivos looks de ejecutivo y gángster, no verás una gran diferencia. Los chalecos y pañuelos de Roger Sterling son tan emblemáticos como los trajes estampados de Chalky White. Y, aunque hoy en día gran parte de esa elegancia se ha perdido (especialmente en lo que se refiere a la moda joven), aún pueden verse algunos de esos dandies eternos caminando por las calles, sintiéndose seguros de sí mismos en sus trajes perfectamente cortados.

Don Draper (Jon Hamm) from "Mad Men" and Nucky Thompson from "Boardwalk Empire" (source: metro.co.uk)
There is something I love about men's fashion: it never changes a lot. Far from being boring, it always keeps a classic, elegant basis, with more or less extravagant accesories that give the final touch. I was wondering about this after watching my two favourite TV shows of the moment: "Mad Men" and "Boardwalk Empire". If you compare their respective business and gangster's looks, you will not see a great difference. Roger Sterling's vests and neckerchiefs are as emblematic as Chalky White's patterned suits. And, although nowadays most of that elegance has gone (especially regarding young's fashion), you can still see some of those endless dandies walking by the streets, feeling confident in their perfectly cut suits.  


In the centre, Roger Sterling (John Slattery) with a nautical-inspired outfit.
Classic but relaxed executive looks from "Mad Men".
Michael Kenneth as Chalky White in "Boardwalk Empire".

Nucky Thompson (Steve Buscemi) from "Boardwalk Empire".
Lucky Luciano (Vincent Piazza) and Arnold Rothstein (Michael Stuhlbarg), from "Boardwalk Empire".
Source: The Sartorialist.
Source: The Sartorialist.
Source: The Sartorialist.

viernes, 19 de agosto de 2011

Hungría y el más hermoso Budapest




No podía evitar tener altas expectativas para el viaje a Hungría que hice con mi familia a principios de este mes. Aparte de la excitación de conocer un nuevo país y una nueva cultura, tenía muchas ganas de hacer un viaje al extranjero con mis padres y mi hermana después de varios años yendo cada uno por nuestra cuenta. Y me alegro de poder decir que la experiencia no me decepcionó en absoluto: Hungría es un país precioso, lleno de monumentos imponentes, pueblos perdidos llenos de encanto y con una capital que es el colmo de la fastuosidad.



Camisa/shirt: H&;M; pantalones/trousers: vintage; cinturón/belt: vintage from The The; bolso/bag: vintage from Mag Pie; gafas de sol/sunglasses: El Corte Inglés.

Aunque merecen mucho la pena otras localidades como Éger, con su castillo medieval, el inmenso lago Balaton, Tokaj con sus famosos vinos o Miskolc-Tapolca y su balneario escondido en medio del bosque; fue Budapest la que sé que quedará más grabada en mi memoria.

 

Sombrero/hat: DIY; americana/blazer: Sfera (old); camisa/shirt: vintage; pantalones/trousers:
Moschino Cheap and Chic vintage; zapatos/shoes: Hakei.
 
Top: HandM; bolso/bag: vintage from Mag Pie; pantalones/trousers: vintage.


Sí es cierto que se respira ese aire decadente y melancólico de los países del Este, con palacios en ruinas y jardines de estatuas cubiertas de hiedra, pero la concentración de monumentos es abrumadora. Todo el centro de Budapest (y cuando digo centro abarco una buena parte de la ciudad, mucho más grande que Madrid) está plagado de edificios palaciegos que se venden cuales casas normales y corrientes. El Parlamento, el Museo de Bellas Artes, la Plaza de los Héroes, la Ópera, el Bastión de los Pescadores, la Basílica de San Esteban, la Gran Sinagoga son solo algunos de ellos.

Vestido/dress: vintage; bolso/bag: vintage from Mag Pie;
sombrero/hat: El Corte Inglés.

 
Y el verlos iluminados de noche, mientras recorres el Danubio en barco, fue uno de las experiencias más bellas de toda mi vida.

 

domingo, 21 de noviembre de 2010

Diane Keaton y el verdadero estilo masculino.

Se ha puesto de moda el estilo masculino, eso lo sabemos todos. Pero, ¿cómo interpretarlo? ¿Cuál es su mejor vertiente, su mejor inspiración? Para mí está claro: Diane Keaton en "Annie Hall". Un estilo excéntrico que la diferenciaba y favorecía, basado en tres claves básicas: pantalón ancho, chaqueta de tweed y camisa blanca.

Lo que a lo mejor no sabíais es que este estilo era totalmente original de Keaton. Ella se presentó así al rodaje y se empeñó en llevar su propia ropa en la película. En un principio la diseñadora de vestuario se horrorizó con el estilo de la actriz, pero con el apoyo de Woody Allen se dio cuenta de que casaba perfectamente con el personaje y la propia película. Igualmente aparecía en los eventos y las grandes galas con sus trajes masculinos pasados de moda, e inesperadamente acabó convirtiéndose en todo un icono de los años 70. Aun así ya se sabe que para gustos los colores, y si para muchos su estilo era inspirador y divertido, para otros era una aberración a la estética femenina (véase el famoso crítico de moda Blackwell, que la incluyó cinco veces en su lista anual de las peores vestidas).


En realidad, ahora que los aires ahombrados han vuelto con pasión a nuestros armarios, el estilo Keaton sigue sin pegar del todo en la calle. Porque si os fijáis, en las tiendas se encuentran pantalones anchos sí, pero tipo capri o bien ajustados para marcar trasero, combinados con tacones, y en tejidos brilantes. Para encontrar una blazer ancha con buen corte y sin hombreras tienes que recorrer un mundo, las camisas blancas se llevan igualmente apretadas y la gente te sigue mirando raro si llevas un sombrero que no sea borsalino.

Personalmente, me convencen más los aires relajados de "Annie Hall". ¿Cómo adaptarlo para no perder feminidad? Fácil: insinuando, que no marcando. Camisas holgadas y algo abiertas, quizás mostrando los comienzos de un top interior lencero, y metidas por dentro de un pantalón de talle ligeramente alto con cinturón de cuero para no dejar de presumir de cintura. Blazers anchas con las mangas remangadas combinadas con shorts con pinzas. Gabardinas largas y relajadas, pero eso sí, abiertas y con un fular suelto o con botines de cordones. Sombreros de ala media, tipo bombín u hongo, ligeramente ladeados para dar un aire misterioso.

Otra opción son los vestidos largos camiseros o las faldas por los tobillos, bien ajustados con un cinturón y aderezados con toques femeninos: tacones de altura media, guantes, lazos, carteras de mano...

En definitiva, el estilo masculino tendrá sus básicos sí, pero se le puede dar mucho más juego y adaptarlo a las diferentes personalidades de cada uno, pasando de los aires sexys y misteriosos al bohemio parisino, con muchos toques vintage y sombreros y zapatos oxford de guarnición.

martes, 4 de agosto de 2009

Londres



Londres, Londres... ¿Cómo describirla? Si tuviese que limitarme a un solo adjetivo no lo dudaría un momento: ecléctica. Es la única palabra que puede reunir a los veraneos de la alta sociedad en la campiña con las tribus suburbanas y la moda grunge. Porque sí, resulta bastante paradójico que este país que nos inspira con sus gabardinas de cuadros y sus trajes de príncipe de Gales sea también la cuna de lo mejorcito de la música indie y el punk. Se trata de un lugar que conserva un aire victoriano en sus cafeterías y sus edificios, por los que pasa gente vestida con combinaciones tan alternativas que rozan lo imposible. Es extraño y a la vez encantador.


Yo ya había visitado esta ciudad en otra ocasión, pero no tuve tiempo de verla como se merecía. Y no hablo sólo de los muchos monumentos y calles a los que con suerte pude echarles una ojeada, sino también de la gracia del ambiente londinense que, si bien es difícil apreciarlo en los cinco días que he estado esta vez, no digamos ya en una tarde.

En la fuente de Trafalgar Square. Camiseta exterior y falda vintage,
camiseta interior de Oysho, sombrero de El Corte Inglés, bolso del rastro de Madrid.

Si hay algo que realmente me enamora de esa ciudad, son esas estrechas casitas tan famosas del barrio de Notting Hill, pero que en realidad están presentes en muchas más calles. Con flores en las ventanas, puertas de colores y verjas negras; generalmente próximas a los grandes parques de la ciudad. Sencillamente encantadoras.

Y, para insistir en el carácter variable de la capital, no es necesario irse muy lejos para pisar el famoso Soho, con tiendas archiconocidas tipo Pepe Jeans, Diessel o Miss Sixty; y otras no tanto pero que sorprenden por la variedad de sus productos. Y si te subes al metro y dejas la ilógicamente alta cantidad que te piden por tan solo un viaje (4'80 libras, para ser exactos) puedes aparecer en un lugar tan memorable como Candem. No creo que sea necesario describirlo, tan sólo basta decir que con tales tiendas para elegir, es normal ver a sus habitantes vistiendo de forma tan variada. Y si te vas a Whitechapel, en vez de encontrar como yo esperaba los restos del popular y desgraciado barrio tan conocido en la época victoriana, sentirás que acabas de aterrizar en la India, y más si eres la única occidental en un radio de un kilómetro.
En una tienda de White Chapel, comprando unos
zapatos tradicionales de la India tras un pequeño
percance con los que llevaba. Vestido y collar vintage,
sombrero de El Corte Inglés.
Siempre me ha encantado observar a la gente que pasa a mi alrededor: sus caras, sus gestos cómo van vestidos, cómo andan, cómo hablan... En la localidad en la que yo vivo eso resulta bastante aburrido teniendo en cuenta que a la mitad de la gente que te encuentras ya la conoces o, si no es así, se parecen mucho. Por eso me gusta tener que ir a diario a Madrid. Sin embargo, aunque siendo una capital sempre se goza de bastante diversidad, estoy convencida de que por aquí tenemos mucho más miedo a ir diferentes. En Londres pasa casi lo contrario: lo diferente es ir normal. La fiebre del vintage está mucho más extendida que por aquí, por lo que es mucho más fácil encontrar tiendas de ese tipo y a un precio muy razonable. También parece estar muy de moda el revival de los 80, como ya dictaron las pasarelas: americanas con chapas, materiales y colores chillones, mezclas de estampados imposibles, pantalones pitillo... Es fácil encontrar clones de Keith Richards por todas partes. Y justo al lado, señoras y caballeros elegantísimos que parecen venir de un partido de polo.

Lo dicho, se trata de una ciudad pluricultural en la que puedes encontrar de todo y además bien mezclado. Sin embargo, es algo de esperar en una metrópoli que lleva bastantes años vigente. En cierto modo es como cualquier otra capital, y comparándola con la nuestra, pues bastante más grande y plural. Claro que hay que tener en cuenta que, a diferencia de Madrid, Londres es el centro urbano de Inglaterra desde prácticamente su fundación y que, al fin y al cabo, cada ciudad es distinta, y que aunque debido a ese fenómeno llamado generalización todas tienen rasgos comunes, cada uno posee un encanto particular. En el caso de Londres, salta a la vista en cada rincón.
P.D.: Soy consciente del período latente en el que se halla mi blog, pero sabiendo que en verano todo el mundo anda desperdigado (yo incluida) posteé bastante poco. Prometo que en septiembre, cuando me asiente y vuelva a mi vida cotidiana, actualizaré más a menudo, porque la verdad es que os he echado de menos.

domingo, 1 de febrero de 2009

Ann Demeulemeester

Lo cierto es que para hoy tenía pensado un post sobre un par de tendencias para esta primavera-verano, pero viendo el amanecer nevado de los madriles se me han quitado las ganas y he decidido rescatar otro tema, una diseñadora urbana y oscura hasta la médula, de apellido impronunciable: Ann Demeulemeester.
No es que sea de lo más conocido del mundo de la moda; al menos yo no sabía de su existencia hasta que me topé de casualidad con su colección para este otoño-invierno en un página web. Y sin duda me llamó la atención desde el primer momento: ecléctica, original, independiente, con un punto 'vintage' y, sobre todo, urbana. Y si no, opinad vosotros mismos:


Jamás se me había ocurrido mezclar un estampado floral con prendas de aires góticos, me hubiese parecido demasiado diferente, demasiado opuesto. Quizás en ello está la clave de tan perfecto resultado final. Así que si sois de las que se niegan a llevar flores por rozar la vertiente pastelera, ahora que se sabe que es una tendencia que continuará en temporadas próximas, aquí tenéis una alternativa. Chaqueta de flores con pañuelo a la cadera a juego, blusa en tejidos brillantes, pitillos y botas con cordones. Sencillamente increíble.



¿Quizás mejor un total black? Si os decantáis por esta opción, no tenéis por qué parecer recién salidas del inframundo o de camino a un funeral; se puede optar por la opción surburbana, pero a la vez elegante, de nuestra querida Demeulemeester (acabaré aprendiendo a escribir bien el apellido a la primera, es todo cuestión de práctica). Un dato a tener en cuenta: cordón o cinta anudada a la cintura sobre un maxi-fular del mismo color. Después chaqueta de punto y americana. Intuyo que la idea debe quedar muy bien también en otro color, aunque siempre moviéndonos por la misma gama cromática: tantas capas con diferentes tonos puede acabar sobrepasando el límite de la ordinariez. Además, elegir colores oscuros nos ayuda a evitar el efecto "muñeco michelín" de las superposiciones.


Aquí tenemos la versión más otoñal de la colección: morado berenjena (es increíble cómo está arrasando esta temporada) con pantalones de estampado floral. Es también una estupenda idea para combinar las típicas medias estampadas, que más de una compra en un momento de delirio consumista y que, aunque le encantan, no tiene ni idea de cómo combinarlas sin parecer hortera o infantil. Con las socorridas botas de cordones, el cárdigan, el maxi-fular y, por qué no, el sombrero: mejor resultado final, imposible.

Ésta va dedicada a las que, como yo, sintieron amor a primera vista por los abrigos desestructurados de Zara, que a priori parecen alfombras que no sabes cómo colocar sobre tu cuerpo. Quizás usando las telas que caen del cuello a modo de fular y un pañuelo como cinturón justo por encima de la cadera... Definitivamente esta Ann Demeulemeester (casi lo consigo, por una letra) provoca unos delirios estílisticos curiosamente acertados.


De nuevo flores y negro, pero en diferente combinación. Tomo nota para saber cómo combinar un chaleco estampado (curiosa adquisición de mi última visita por las rebajas): maxi jersey negro, las consabidas botas de cordones (y yo que creía que jamás les sacaría partido), y creo que sustituiremos los pantalones estampados , que supongo que casi nadie tendrá en el armario, por unas medias negras o de colores.

Y en la colección masculina (que sé que a los hombres os tengo un pelín olvidados en el blog) seguimos la misma línea, pero quizás en un tono aún más bohemio y original. Doy por hecho que si nosotras no solemos contar con pantalones estampados en los cajones, los hombres menos todavía, pero creo que la esencia de la idea de la diseñadora está más bien en la superposición de chaquetas over-size y solapas descolocadas. El sombrero me gusta incluso más para los hombres, quizás porque su uso aún conserva su aire más dandy (en las mujeres creo que el borsalino se ha extendido demasiado esta última temporada).


Y por último, el hombre Demeulemeester (¡lo conseguí, ¡a la primera!) más gótico, despidiendo un inconfundible aroma a Gucci (con flecos y todo). Me encanta la idea de mezclar chaquetas dos tallas grandes con pantalones por los tobillos. Desaliñado pero a la vez elegante y, al menos a mi gusto, increíblemente sexy.

Resumiendo claves: sombreros, botas de cordones, colores oscuros, toques florale, exceso de cintura para arriba... Todo ello para conseguir un resultado final increíblemente urbano, mezclando resquicios de los años 70 y ecos de la época victoriana.



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